martes, 27 de octubre de 2009

DEGRADACIÓN DEL AMBIENTE: LA MAGNITUD DEL PROBLEMA2

La minería y el procesamiento de minerales a menudo producen impactos ambientales negativos sobre el aire, suelos, aguas, cultivos, flora y fauna, y salud humana. Además pueden impactar, tanto positiva como negativamente, en varios aspectos de la economía local, tales como el turismo, inflación, etc. En el pasado, las empresas no siempre fueron obligadas a remediar los impactos de estos recursos. Como resultado, mucho de los costos de limpieza han debido ser subsidiados por los contribuyentes y los ciudadanos locales. Este papel presenta los costos representativos de numerosas actividades de remediación. Con frecuencia, el ítem más costoso a largo plazo es el tratamiento del agua. El uso de garantías financieras o seguros ambientales puede asegurar que el que contamina, paga por la mayoría de los costos.

DEGRADACIÓN DEL AMBIENTE: LA MAGNITUD DEL PROBLEMA

Impactos mineros sobre aire y suelos
Las variadas actividades mineras y de construcción asociadas, movilizan grandes cantidades de partículas de polvo. Estas pueden producir impactos negativos debido tanto a su naturaleza física como química. Tales impactos incluyen:
· reducción de la visibilidad, esmog y neblina.
· impactos estéticos sobre casas, autos y vestimenta; decoloración y erosión de edificios debido a la presencia de ácidos
· impactos en la salud de la población, la cual puede sufrir enfermedades respiratorias y alergias, erupciones en la piel, reacciones tóxicas debido a contaminantes aéreos, entre otros.
· daños a la vegetación- jardines, cultivos comerciales, viñas- lo que podría afectar a los cultivos, dejándolos potencialmente en calidad de tóxicos para el consumo humano y animal.
· impactos en la salud que podrían resultar del consumo de alimentos contaminados que fueron cultivados en tierras contaminadas.
· corrosión de metales; daños a equipo y entorpecimiento operacional.
· impactos en la calidad del agua y la vida acuática. Tales emisiones de fuentes industriales en Europa y EEUU son conocidas contribuyentes de la lluvia ácida y la acidificación de lagos.
· contaminación de análisis de laboratorios por parte de contaminantes aéreos.
· impactos negativos sobre el desarrollo turístico.
El procesamiento de minerales y específicamente las operaciones de fundición, emiten cantidades masivas de partículas y gases aéreos potencialmente tóxicos. La EPA de EE.UU. declara en su inventario de Emisiones Tóxicas (mayo de 2000) que la industria de la minería de metales pesados es la mayor fuente de contaminantes en este país. Por ejemplo, este documento señala que la mina Cyprus Miami Koper, en Arizona, emite dos veces la cantidad de desechos tóxicos (123 millones de libras, basado en data de 1998) que el total de desechos de todas las fuentes industriales emitidas en el estado de Nueva York (60 millones de libras, data de 1998).
Estos contaminantes aéreos pueden dañar tanto a los trabajadores de minas como a la población ubicada a bastante distancia de las operaciones mineras, la cual rara vez tienen una conexión económica directa con estas operaciones y no eligieron estar expuestos a tales impactos. Claramente, las empresas mineras han enfrentado los costos por la responsabilidad derivada de algunos impactos asociados a la salud de las personas, pero mayores datos de este tipo no fueron fáciles de obtener por parte del autor.
Impactos mineros sobre aspectos sociales y culturales
El desarrollo de la actividad minera provoca un flujo de trabajadores y sus familias hacia áreas que, a menudo, estaban escasamente pobladas. Esto es seguido por el desarrollo de empresas e instalaciones de apoyo que causan un gran aumento en la actividad económica y demanda de todos los recursos- lo cual con frecuencia es considerado como algo positivo. Algunos de los impactos potencialmente negativos más comunes son:
· presión sobre los gobiernos locales y la infraestructura educacional
· aumento de delitos
· aumento de tránsito por caminos locales, congestión, accidentes
· aumento en costos de mantención de caminos
· inflación respecto de costos de bienes, trabajo, propiedad, e impuestos
· gran aumento en los costos del agua
· impactos potencialmente negativos sobre el turismo
· impactos en áreas o actividades que son importantes o sagradas para grupos indígenas
Históricamente, la minería ha tenido ciclos económicos de auge y depresión que son considerados insostenibles. Una vez que comienza la caída económica, el área local inevitablemente es incapaz de proveer los fondos necesarios para pagar por los impactos. Lo anterior generalmente lleva a caídas económicas y ambientales severas, y/o a peticiones de financiamiento externo para poder manejar los problemas.
Los accidentes derivados del transporte de desechos mineros y químicos de los procesos, puede obligar a las empresas a efectuar pagos en efectivo a ciudadanos locales que reclamen por daños. Recientemente, una empresa canadiense con operaciones mineras de oro en Kirguistán realizó pagos por $US 5 a 10 millones a ciudadanos locales, por concepto de daños ocasionados por un accidente de un camión de cianuro.

LA ECONOMÍA CIRCULAR2

Impactos mineros sobre la cantidad de agua
Normalmente, aún las regiones más desérticas cuentan con cantidades disponibles de aguas subterráneas - muchas veces a gran profundidad - que se han trasladados largas distancias desde su fuente de origen en las montañas. La región de Atacama de Perú y Chile es un típico caso de lo anterior. Estas aguas usualmente se pueden valorizar bajo condiciones de escasez, siempre que se permita a los mercados operar libremente. El agua también puede ser llevada más allá desde lugares a muchos kilómetros lejos de las minas, para abastecer las diversas necesidades de procesamiento de minerales, agua potable, supresión de polvos, etc. Tales desviaciones son la causa de una verdadera competencia con otros sectores de la sociedad por el recurso agua, posiblemente reduciendo los suministros a pueblos, ciudades y grupos indígenas; además, pueden crear impactos negativos en lagos o salares debido a la reducción de los niveles de agua o del afloramiento de agua dulce, y podría dañar flora y fauna silvestre local.
En algunos lugares de Chile, Bolivia y Perú, los desvíos se efectúan cerca de fronteras internacionales, produciendo serios conflictos transfronterizos.
El agotamiento del agua asociado a la apertura de futuras minas a tajo abierto, inevitablemente reduce el nivel local y a veces regional del agua. Esto puede causar la sequía de los afluentes y reducir el nivel del agua en pozos vecinos. Esto último aumenta los costos de bombeo de agua hacia la superficie para los afectados o podría forzarlos a perforar nuevamente y profundizar los pozos.
La reducción de vertientes y riachuelos puede afectar el uso de agua para el ganado y la vida silvestre nativa, así como los usos municipales y domésticos de agua. El agotamiento se detiene cuando lo hace la minería, pero los niveles de agua podrían requerir de muchos años para volver a su estado original (o casi original).

LA ECONOMÍA CIRCULAR

El trabajo de economistas e ingenieros de minas ha sido conducido en gran parte sobre la base de dos líneas paralelas sin mucha interacción entre sí. Sin embargo, dado que en general tanto los staffs de trabajo como los presupuestos para la regulación ambiental han sido reducidos a nivel internacional, y debido a una creciente preocupación a nivel mundial sobre el concepto de que “el que contamina, paga”, los gobiernos se han focalizado en el uso de incentivos económicos para regular los cumplimientos ambientales. Esto ha llevado a la utilización creciente del análisis económico y al uso de instrumentos económicos en la elaboración de políticas ambientales. El análisis de los nexos inextricables entre ambas variables, economía y medio ambiente, se hace aún más interesante bajo la perspectiva del desarrollo sustentable.
En el pasado, las empresas operadoras frecuentemente no necesitaban remediar los impactos ambientales ocasionados en los recursos naturales. De esta manera, los costos ambientales no eran económicamente contabilizados o, incluso, muchas veces se asumían como costo cero. Como resultado, en muchos países los costos efectivos han sido con frecuencia subsidiados por los contribuyentes y los ciudadanos afectados.
Actualmente las empresas están cada vez más conscientes, tanto de los impactos ambientales como de sus costos económicos. En este contexto, es interesante comenzar a conectar ambas variables de manera más sistemática, tanto en la investigación como en las estrategias de manejo.
El presente artículo entrega una mirada inicial a estas interrogantes, al enfocarse en el costo económico de algunos impactos ambientales. Se hace una llamada a formular un acercamiento más comprensivo que realmente integre ambas variables, económica y ambiental, al mirar no sólo el costo económico, sino también los beneficios involucrados debidamente valorizados.

EL CODO INVISIBLE: FUERZAS DEL MERCADO Y DEGRADACION AMBIENTAL

La nueva Constitución de Ecuador presenta por primera vez en América Latina un giro hacia el biocentrismo. Se introducen los
conceptos de derechos de la Naturaleza y derecho a su restauración.

Se genera una nueva articulación con los saberes tradicionales, al referirse tanto a la Naturaleza como a Pachamama, y además ofrece un contexto para las políticas y la gestión ambiental
basado en la buena vida (sumak kawsay) y en nuevas estrategias de desarrollo.

Se describen y analizan estos aspectos desde la
perspectiva de la ecología política y la ética ambiental, se revisan los impactos del concepto de valor intrínseco y se presenta
una serie de desafíos futuros en el terreno de la política y la gestión.

El giro biocéntrico plantea una alternativa a la modernidad
abriendo las puertas a nuevas formas de valoración ambiental y articulación con los saberes indígenas.
Ecuador: entre la política y la crisis global

El primer semestre del año 2009 fue, sin duda, un semestre complejo. Por un lado el país, como el resto del mundo, debió asumir las consecuencias de una crisis global forjada en los centros, al tiempo que continuaba arrastrando una serie de problemas propios -no sólo estructurales- de su situación de país periférico. Y todo esto en medio de varias incertidumbres derivadas de un proceso de cambios en diversos ámbitos, que han sacudido algunas estructuras sociales y políticas internas.

El contexto internacional y nacional de estos meses ha sido, entonces, difícil. Inclusive por una serie de augurios algo apocalípticos con los que terminó el año anterior y que recrudecieron a inicios del presente año, frente a los cuales el gobierno del presidente Rafael Correa mantuvo una posición optimista. Recuérdese que, al menos hasta fines de abril, el país estuvo cubierto por el velo del ciclo político de la economía. Una situación que ha durado por más de dos años como consecuencia de los sucesivos procesos electorales experimentados desde fines del 2006.

El gobierno, haciendo gala de un proverbial optimismo, al inicio, minimizó la gravedad de la crisis, aunque más tarde, no tuvo más remedio que asumirla. Desde la otra vereda, diversos voceros de la oposición, contando con el respaldo de algunos de los grandes medios de comunicación, no duraron en anticipar las plagas que se cernían sobre la sociedad ecuatoriana: un masivo y descontrolado desempleo, una indetenible sangría de capitales, una masiva descapitalización de la economía ecuatoriana marginada de los mercados financieros internacionales, el embargo de activos y exportaciones ecuatorianas por efecto de la moratoria de una parte de la deuda externa, el fin de la dolarización…

La realidad nos ha demostrado que los augurios fatalistas respondían (y responden aún) a intereses de diversos grupos de poder que intentaron debilitar al gobierno durante el proceso electoral y luego del mismo, con miras a afectar la continuidad de los procesos de cambio en marcha.

La crisis, por lo demás, no puede ser leída simplemente analizando la evolución de los precios del crudo. Hay otras variables preocupantes relacionadas con los insostenibles desequilibrios de balanza de pagos que efectivamente tienen capacidad de desestabilizar el país, más aún bajo el régimen de dolarización. Además, todavía es difícil anticipar cuál será la evolución de la crisis en su fase de recuperación, que podría tener repercusiones estructurales muy complejas. Tan es así, que el propio Premio Nobel de Economía del 2008, Paul Krugman, asegura que “en estos momentos el mundo en general se asemeja al Japón de principios de los 90”, país que se ha visto entrampado en un ambiente recesivo de más de 10 años.

En definitiva, nadie duda que la crisis económica internacional ha tenido, tiene y tendrá efectos sobre Ecuador. En lo que se difiere es sobre su alcance y magnitud. Sin embargo, los impactos de la misma no dependen exclusivamente de su profundidad y su duración. También habrá que considerar los aciertos de las políticas que se desplieguen para enfrentarla.