martes, 27 de octubre de 2009

Ecuador: entre la política y la crisis global

El primer semestre del año 2009 fue, sin duda, un semestre complejo. Por un lado el país, como el resto del mundo, debió asumir las consecuencias de una crisis global forjada en los centros, al tiempo que continuaba arrastrando una serie de problemas propios -no sólo estructurales- de su situación de país periférico. Y todo esto en medio de varias incertidumbres derivadas de un proceso de cambios en diversos ámbitos, que han sacudido algunas estructuras sociales y políticas internas.

El contexto internacional y nacional de estos meses ha sido, entonces, difícil. Inclusive por una serie de augurios algo apocalípticos con los que terminó el año anterior y que recrudecieron a inicios del presente año, frente a los cuales el gobierno del presidente Rafael Correa mantuvo una posición optimista. Recuérdese que, al menos hasta fines de abril, el país estuvo cubierto por el velo del ciclo político de la economía. Una situación que ha durado por más de dos años como consecuencia de los sucesivos procesos electorales experimentados desde fines del 2006.

El gobierno, haciendo gala de un proverbial optimismo, al inicio, minimizó la gravedad de la crisis, aunque más tarde, no tuvo más remedio que asumirla. Desde la otra vereda, diversos voceros de la oposición, contando con el respaldo de algunos de los grandes medios de comunicación, no duraron en anticipar las plagas que se cernían sobre la sociedad ecuatoriana: un masivo y descontrolado desempleo, una indetenible sangría de capitales, una masiva descapitalización de la economía ecuatoriana marginada de los mercados financieros internacionales, el embargo de activos y exportaciones ecuatorianas por efecto de la moratoria de una parte de la deuda externa, el fin de la dolarización…

La realidad nos ha demostrado que los augurios fatalistas respondían (y responden aún) a intereses de diversos grupos de poder que intentaron debilitar al gobierno durante el proceso electoral y luego del mismo, con miras a afectar la continuidad de los procesos de cambio en marcha.

La crisis, por lo demás, no puede ser leída simplemente analizando la evolución de los precios del crudo. Hay otras variables preocupantes relacionadas con los insostenibles desequilibrios de balanza de pagos que efectivamente tienen capacidad de desestabilizar el país, más aún bajo el régimen de dolarización. Además, todavía es difícil anticipar cuál será la evolución de la crisis en su fase de recuperación, que podría tener repercusiones estructurales muy complejas. Tan es así, que el propio Premio Nobel de Economía del 2008, Paul Krugman, asegura que “en estos momentos el mundo en general se asemeja al Japón de principios de los 90”, país que se ha visto entrampado en un ambiente recesivo de más de 10 años.

En definitiva, nadie duda que la crisis económica internacional ha tenido, tiene y tendrá efectos sobre Ecuador. En lo que se difiere es sobre su alcance y magnitud. Sin embargo, los impactos de la misma no dependen exclusivamente de su profundidad y su duración. También habrá que considerar los aciertos de las políticas que se desplieguen para enfrentarla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario