El trabajo de economistas e ingenieros de minas ha sido conducido en gran parte sobre la base de dos líneas paralelas sin mucha interacción entre sí. Sin embargo, dado que en general tanto los staffs de trabajo como los presupuestos para la regulación ambiental han sido reducidos a nivel internacional, y debido a una creciente preocupación a nivel mundial sobre el concepto de que “el que contamina, paga”, los gobiernos se han focalizado en el uso de incentivos económicos para regular los cumplimientos ambientales. Esto ha llevado a la utilización creciente del análisis económico y al uso de instrumentos económicos en la elaboración de políticas ambientales. El análisis de los nexos inextricables entre ambas variables, economía y medio ambiente, se hace aún más interesante bajo la perspectiva del desarrollo sustentable.
En el pasado, las empresas operadoras frecuentemente no necesitaban remediar los impactos ambientales ocasionados en los recursos naturales. De esta manera, los costos ambientales no eran económicamente contabilizados o, incluso, muchas veces se asumían como costo cero. Como resultado, en muchos países los costos efectivos han sido con frecuencia subsidiados por los contribuyentes y los ciudadanos afectados.
Actualmente las empresas están cada vez más conscientes, tanto de los impactos ambientales como de sus costos económicos. En este contexto, es interesante comenzar a conectar ambas variables de manera más sistemática, tanto en la investigación como en las estrategias de manejo.
El presente artículo entrega una mirada inicial a estas interrogantes, al enfocarse en el costo económico de algunos impactos ambientales. Se hace una llamada a formular un acercamiento más comprensivo que realmente integre ambas variables, económica y ambiental, al mirar no sólo el costo económico, sino también los beneficios involucrados debidamente valorizados.
martes, 27 de octubre de 2009
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